Deja de mirarme
con un caracol colgando
de tus pestañas.
Haz que ruede hasta mi ombligo
y que suelte ahí sus lágrimas.
Deja de mirarme
con un caracol colgando
de tus pestañas.
Rodarán por mi vientre
y se empegostarán como mocos.
Deja de mirarme
con un caracol colgando
de tus pestañas.
Esa baba de caracol dormido
que no transpira sino oxida
poros con pegamento hipnótico
y miradas distraídas.
Un caracol retorcido
que atrapa espirales
y devuelve legañas verdes.
Ese es tu ojo
que guiña a la ironía.
Ese es y no el que chorrea
olas cristalinas
de verdeazul y melancolía.
Deja de mirarme
con un caracol colgando
de tus pestañas.
Porque se alejará
arrastrando un rastro
de vacío orbital.
No hay comentarios:
Publicar un comentario