Un niñito muy pequeñito alimenta a las palomas en un parquecito. Al niñito le gusta sentir como entra el estallido de la comidita en los piquitos, como una arañita en sus orejitas. Y sonríe, haciendo chirriar sus dientecitos.
El niñito empieza a ir al colegio. El niñito aprende. El niño ya supo leer.
Y un día, mientras arrojaba comida a las palomas, leyó en el paquete que contenía la comida la secuencia P-A-L-O-M-I-T-A-S. El niño hizo chirriar sus dientes en una expresión de susto al descubrir que esos animales, que parecían tan pacíficos, eran caníbales.
Y así es como el niño, aún, por un tiempo muy cortito, dejará volar a las palomas y a su imaginación.
ehhhhh!!
ResponderEliminarjejeje
jo, qué ilusión, mi primer blog conjunto! :)
(me acabo de levantar... pero sonrío igual que el niño-palomito)
Entre semana no tengo interneete! he abandonado a mi guanche por otros amores en miniatura, son la leche, acabaré haciendoles a cada uno protagonistas de algún cuentecillo, habrá que inventarse otros nombres, claro, que si no me meten a la carcel.
QUIERO EL POEMA DEL CARACOOOOOOOOOOOOOL!!!
ponlo, ponlo, porfaaa!! lo necesito para inspirarme :P
(si lo haces, no te garantizo que no lo mancillaré con alguna continuación estrafalaria)