Celia iba de lunes a viernes a la facultad de matemáticas. Los lunes y los miércoles tenía clases desde las nueve hasta las dos y media de la tarde; los martes desde las ocho hasta las dos y media; los viernes desde las once y media hasta las dos y media y, luego, prácticas de cinco a siete; los jueves llegaba a las ocho y salía temprano, más o menos a la una, o a las doce y media, o a la una y cuarto, o... Celia odiaba la imprecisión temporal de su profesor de geometría. La discordancia entre su exactitud espacial y el irregular horario era una contradicción que atentaba contra toda coherencia lógica. Celia odiaba el jueves. El jueves era una línea curva en la cuadrícula de su vida.
El cuarto jueves del cuarto mes de su cuarto año de estudios universitarios, el profesor de geometría acabó su temario a la una y trece minutos. Desorientada, salió calculando minutos y segundos en que ocupar su tiempo: "Demasiado pronto para un repaso de la asignatura, poco tiempo para ponerse con los trabajos, muy temprano para el almuerzo,..." Y, mientras se alejaba por el paseo bordeado de almendros, un libro posado en un banco, abierto, con las hojas al vuelo, dibujando la silueta de una mariposa inquieta, detuvo su pensamiento. Se acercó lentamente, como con miedo a espantarlo y que saliese volando entre la espesura. Lo miró desde una perspectiva picada y descubrió, entre uno de los movimientos parpadeantes del follaje gráfico, unas gafas de montura fina, redondas, con lentes gruesas, de auténtico cristal pesado. Un oportuno y desconcertante golpe de brisa, la invitó a sentarse. Apartando con maestría de pianista las páginas volantes, cogió con fragilidad de violinista vienés las gafas y, en un absurdo y mágico gesto, se las colocó a mitad de su nariz, las trabó en sus orejas y enmarañó entre sus rizos atados:
Primera página: NOCIONES PARA ORIENTARSE EN EL MUNDO
Segunda página: Un hombre y una sombra. Más ilustración.
hola :)
ResponderEliminarPensé que se te había ido la pinza porque al principio salía toda la pantalla en blanco, las letras en amarillo claríiiisimo, y yo, "pues será algo muyyy secreto, qué será, qué será..." jajajaja
(intenté abrirlo en los ordenadores del cole, no tuve tiempo para que cargase la página y claro...)
Cada vez que leo algo tuyo me dejas alucinada!
Esta vez me ha tocado la sonrisa nostálgica:
1)en mates no hay "prácticas" (aunque el primer año recuerdo que un profe pesado nos hizo ir algunas tardes para un experimento suyo con ordenadores, fue divertido (no el experimento, sino quedarnos por las tardes para "socializarnos")
2)Mi profe de geometría iba hecho siempre un pincel, parecía un maniquí exquisito, en el hablar, en la forma de coger la tiza, la sonrisilla cínica, TODO.
3)Los jueves eran mis días favoritos!!!!!!! XD
fue antes de conocer al guanche ;) aunque es verdad que tuve una temporada en que todos los jueves tenía migrañas... sí, contradictoriamente-pasional.
Y, por último, la novelilla ya está escrita o es una invitación de proyecto común??? dame indicaciones, boss!
;)
Estás plenamente invitada a continuar. De hecho, creo que le falta un toque erótico al asunto.
ResponderEliminarPor cierto, si lo llego a saber, te pido tu horario de cuando estudiabas matemáticas, al no ser, que luego fueras a meter al guanche como personaje secundario ;)
En fin, ¿me quedó chula la estética del blog?
Ah, ahora que me acuerdo, el cántabro intentó hacerse seguidor pero no aparece esa pestaña por ningún lado y no sé como arreglarlo...
así que me contrataste para ponerle un toque erótico????? bua, tendré que estar a la altura!
ResponderEliminar(ya me estoy imaginando a mí misma colgando historietas verduscas en los ordenadores del cole... cuanto peligro! qué emoción!.... jajajaja sí, quizá no me tenía que haber levantado hoy tan pronto a "no hacer nada")